BALANCE

Elimina de tu vida el sentido de urgencia

La calma como estilo de vida

Carlo Petrini, gourmet profesional, ha vivido toda su vida en la ciudad de Bra, en el Piamonte, norte de Italia y es el revolucionario fundador del «Movimiento de la comida lenta»

El cual nació hace más de 20 años, por dos eventos en 1986 que, convencieron a Petrini de que Italia estaba en un punto crítico.

Uno, la apertura de un McDonald’s en Piazza di Spagna, en Roma. El otro, la muerte de diecinueve personas por envenenamiento con vino local barato, mezclado con metanol.

Sin embargo, aunque la apertura de la cadena americana despertó en su momento airadas reacciones extendidas por Europa, el objetivo de Petrini era superior.

Pues, más allá de un conflicto con la multinacional, su deseo era crear conciencia de la riqueza de la comida tradicional y cómo las elecciones alimentarias personales afectan.

Hoy sus miembros, creen que la comida debe «saber bien, producirse de una manera limpia y proteger la salud humana y el bienestar animal».

Propendiendo además que, «a los productores de alimentos se les pague un salario justo”. Algo que hoy no es nuevo pero, en su momento era una demanda incipiente.

lo que con el tiempo, traspasó a otros ámbitos y evolucionó hasta ser un manifiesto global “Contra la locura universal de la vida rápida y aquellos que confunden la eficiencia con el frenesí”

Sin duda, un concepto muy progresista para una sociedad que aún venera la vida acelerada. En la cual muchos creen que vivir de prisa y siempre ocupados es lo normal.

Asumiendo que vivir sin tiempo, es sinónimo de ser importante y tener éxito. Pero, la realidad nos demuestra que, este estilo de vida esconde una mala gestión del tiempo y falta de foco.

¿Dejarías un asunto importante en manos de una persona que nunca tiene tiempo para nada y vive estresada?

Desequilibrio personal y profesional.

Todos conocemos los efectos que el estrés negativo tiene, nos volvemos más irritables, intolerantes y agresivos.

Se nos dificulta resolver problemas, matamos la creatividad y somos poco productivos, con un alto costo para nuestra salud física y mental.

Razón por la que, el movimiento lento, tiene cada día más adeptos, con el beneficio de poderse aplicar a muchos aspectos de nuestra vida.

Priorizando la calidad sobre la cantidad, y aconsejando formas prácticas de calmar el ajetreo cotidiano, para evitar que dejemos nuestra vida pasar, sin disfrutarla conscientemente.

Así, si todo lo que has leído hasta el momento te produce malestar y sensación de pérdida de tiempo porque para ti ralentizar la vida te suena aburrido, desagradable, vacío y sin sentido.

La buena noticia es que, el movimiento lento, lejos de invitar a la pasividad, anima a la actividad priorizando y siendo selectivos en nuestras acciones.

Enfocando nuestra energía hacia lo fundamental y siendo plenamente conscientes de cómo invertimos nuestro tiempo.

En mi experiencia, la vida más lenta, me ha llevado a mejorar mi salud, aumentar la concentración, ser más empática y tener mayor creatividad para la resolución de problemas.

Bajo esta nueva perspectiva,  soy más productiva y efectiva en el manejo de mis proyectos, y vivo con una mayor sensación de calma, conexión, felicidad y equilibrio en mi día a día.

Abandonando por fin el sentido de urgencia con el que antes vivía.

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