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ABUNDANCIA Y PROPÓSITO

Cómo ser un buen empleado

¿Qué hacer para ser un buen trabajador?

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Te ha pasado alguna vez, que vas a un punto de atención de clientes y el empleado que te atiende a duras penas te saluda, luego te ordena que te sientes y te pregunta con rudeza a qué vas.

Los siguientes minutos solo escribe en su computador sin mirarte, luego te da unas instrucciones sin mayores explicaciones y te mira mal si le preguntas algo.

Quiere despedirte lo más pronto posible y luego al intentar seguir las instrucciones, te das cuenta que estas son erradas.  

No solo no saliste sin solución sino que es tan mala tu experiencia que, con esta persona y a esta compañía no quieres regresar.

Siendo honestos, muchos de nosotros hemos pasado alguna vez por ser trabajadores mediocres, por emplearnos en trabajos que no nos gustan.

Elecciones que hacemos por un sinnúmero de motivos que pasan por tener un buen salario, excelentes beneficios, estatus o porque es la única opción que pudimos conseguir.

Esta simple anécdota de la mala atención, nos lleva a ponernos en los zapatos del otro y sentir lo que siente aquella persona que atendimos mal.

Cuando trabajamos en actividades que sentimos impuestas y que nada tienen que ver con el desarrollo de nuestro propósito. 

No es entonces una sorpresa que no tengamos los mejores resultados y  que cada inicio de semana estemos esperando que llegue el viernes y que nuestro único día feliz sea el de pago.

¿Cuál es nuestro propósito?

Muchos de nosotros sin importar la edad que tengamos no hemos descubierto nuestro propósito, cuál es nuestro talento y nuestra misión en la vida.

Porque hemos sido educados para estudiar una carrera que nos facilite encontrar un empleo con un salario justo para vivir dignamente y “asegurar nuestro futuro”.

Sin embargo, con la evolución de la tecnología y los impactos que ha tenido en la economía y los comportamientos sociales la “seguridad” ya no existe.

Así, poco a poco se han reemplazado los empleos tradicionales y de “toda la vida” por tipos de contratación más flexibles como freelancers generando profesiones de corta vida.

Lo que se suma, a un sistema educativo que aún no se adapta del todo a las demandas del mercado laboral, con programas de formación más específica y proyección laboral.

Además de un gran número de personas con experiencia o estudios en campos en vía de extinción, con un inminente riesgo de caer en la inempleabilidad. Un panorama nada alentador.

Es así como, en este entorno cambiante, complejo e incierto en el cual nos movemos, cobra aún mayor importancia abrir nuestra mente para descubrir nuestro verdadero don.

Observando aquellos talentos que se nos dan fácil y de manera espontánea, tan natural que, a veces les restamos importancia.

Aquello por lo cual la gente nos busca, reconoce y valora y donde en esas actividades el tiempo transcurre sin que nos percatemos.

Eso que disfrutamos tanto que, hacemos sin que nos paguen, y que es tan innato en nosotros que pasamos por alto.

Tú marca personal

Ya que es en eso que nos hace únicos,  donde dejamos nuestra huella, nuestra marca personal y en lo cual, las actitudes y las competencias serán más relevantes que las titulaciones.

Dando paso a nacientes profesiones que, nos exigirán una formación continua para adaptarnos a los avasallantes cambios que vienen.

Momento en el cual aquellos que descubran su propósito, amen lo que hacen, lo pongan al servicio de los demás y sepan cuál es su misión en el mundo, alcanzarán el éxito.

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