BALANCE

“Hay un momento en el que entendemos que el Tiempo es Vital”

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En el 2011 me realicé unos exámenes de salud rutinarios, pues me estaba preparando para ser madre y debido a antecedentes familiares mi doctora solicitó unas pruebas de anticuerpos.

Exámenes que arrojaron un resultado positivo y representaban la probabilidad de tener una enfermedad autoinmune. 

Sin embargo, sin síntomas y dado que algunas personas sanas también tienen el mismo resultado, fue en ese momento sólo informativo.

Con los años, los síntomas fueron manifestándose y después de muchos estudios fui diagnosticada con lupus.

Enfermedad autoinmune, crónica e incurable que, en mi caso tiene pocas probabilidades de afectar órganos vitales pero, presenta una considerable afectación de mi calidad de vida.

Lejos de amilanarme, me informé, aprendí sobre la enfermedad y sin victimizarme tomé responsabilidad siendo parte activa para lograr mi bienestar.

Declarando que ésta enfermedad no me iba a detener para vivir mi vida a plenitud, pero siendo consciente que debía empezar a llevar un estilo de vida diferente.

Ya que debía evitar el estrés nocivo que dispara brotes de la enfermedad y aprender a convivir con los dolores, la fatiga crónica y la falta de energía.

Lo que en mi caso personal fue lo más difícil de asimilar porque siendo una persona joven mi cuerpo empezó a dejar de responderme.

El tiempo es la vida misma

Aprovechar el tiempo se convirtió entonces en una premisa vital, al entender que no hay otro recurso más importante, pues nada ni nadie nos va devolver el que hemos perdido. 

Entonces, qué sentido tiene malgastarlo,  persiguiendo la felicidad en lo que no tenemos, en otras personas, en los bienes materiales o en las circunstancias externas.

Perdiéndonos de disfrutar de lo que ya tenemos y por lo que podemos estar agradecidos, que por lo general estamos dando por sentado.

El simple acto de agradecer y valorar lo que ya tenemos cambia nuestra actitud al ver la abundancia en nuestra vida.

Descubriendo dónde está la verdadera alegría de vivir, atrayendo nuevas oportunidades, mejores relaciones, abundancia y bienestar.

Donde ponemos nuestra atención, allí va nuestra energía.

Así, al vivir en la incertidumbre de no saber si mañana tendré la suficiente energía para hacer lo que deseo hacer, me olvidé de aplazar lo que es importante en mi vida.

Doy así, prioridad a mis proyectos y crezco al salir a diario de mi zona de confort, pasando del grupo de los ¿Por qué?  Al grupo de los ¿Por qué no?

Solo cuando tu tiempo esté invertido en tus prioridades más importantes, podrás experimentar un verdadero equilibrio en tu vida.

“A la edad de 18 años decidí no volver a tener un mal día en mi vida.  Me sumergí en un infinito mar de gratitud del que aún no he salido”

Patch Adams

 

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