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ABUNDANCIA Y PROPÓSITO

El Diablo está en los Detalles

4 Razones por las cuales tu presupuesto personal falla

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Eres una persona organizada, reconoces la importancia de tener un presupuesto, sabes cómo hacerlo y sientes que tienes los hábitos  para ceñirte a él pero, este falla una y otra vez, ¿Por qué?

La razón por la cual nuestro presupuesto falla tal vez no está en el dinero, las cuentas por pagar o el ingreso y puede estar en donde menos lo esperamos.

La creencia de que debemos ganar más dinero

Cuando nuestro presupuesto se va al traste, creemos que el problema es que debemos ganar más dinero y aunque esto es una realidad para muchas personas, para otros no lo es.

Pero, esta creencia involucra siempre una expectativa futura de que todo se resolverá una vez se logre, lo que funciona si actuamos para aumentar y diversificar nuestras fuentes de ingreso.

Sin embargo, sin acción, la creencia de que necesitamos ganar más, nos convierte en victimas de las circunstancias externas.

Porque nos quedamos esperando que estas mejoren a nuestro favor y es la excusa recurrente para auto engañarnos y no fijarnos a lo planeado.

Vincular el dinero al amor

Vincular el dinero al amor, es otra de las razones que ponen en jaque nuestro presupuesto, cuando expresamos el aprecio y el amor a los demás a través del gasto material.

Con lo cual somos el cliente que siempre demuestra su agradecimiento con una exorbitante propina o el amigo que siempre invita y paga la cuenta.

También aquel que se hace cargo y resuelve los problemas financieros de toda su familia, el que da los regalos más fastuosos a su pareja o los padres incapaces de una negativa a su hijos.

Así, poco a poco lo material se convierte en una o incluso, la única forma de expresar el amor.

La creencia de que no se es bueno con el dinero

En nuestra sociedad trabajamos de forma ardua por el dinero, pero le restamos importancia a los detalles de su administración.

Apostando así, una y otra vez por la ignorancia, al elegir no saber qué descuentos realizan a nuestro salario; ignorar el monto exacto de lo que ganamos, debemos o tenemos.

Desconocemos lo que pagamos por impuestos, comisiones e intereses bancarios y no nos damos por enterados de las opciones que más nos convienes para optimizar nuestros recursos.

Desinterés que muchos justifican afirmando que no son buenos con los temas de dinero, delegando así la responsabilidad de su manejo a un tercero.

Un familiar, el empleador, el contador o el banco. Indiferencia que puede llegar al punto de omitir leer un contrato y firmarlo sin comprender su contenido, en lo que las malas experiencias sobran.

Confundir el optimismo con el idealismo

Sabemos que el optimismo es de suma importancia para nuestro bienestar, pero cuando lo confundimos con el idealismo nuestro presupuesto entra en problemas.

Ya que algo que podemos afirmar con absoluta certeza es que vivimos en la incertidumbre y en nuestra cotidianidad tendremos que lidiar con múltiples imprevistos.

Calamidades que pueden ir desde tener que reemplazar un electrodoméstico en nuestro hogar o reparar el auto, hasta un grave siniestro.

Con lo cual no tener contemplado un fondo de emergencias o contar con seguros para estos fortuitos temas es tener una visión poco realista al elaborar un presupuesto.

Cómo vemos, adherirse a un presupuesto puede llegar a ser un gran reto, porque al igual que hacer ejercicio físico, seguir una dieta o abandonar un mal hábito, lo resistimos pero, no es imposible.

Así, empezar a identificar los motivos particulares por los cuales en nuestro caso, este fracasa, es un comienzo.

Para aprender de los errores que nos llevará a la experticia, ser persistentes para vivir dentro de nuestras posibilidades y celebrar nuestras victorias para mantener nuestra motivación.

Logrando por fin tener y ceñirnos a un presupuesto, que nos de seguridad; reduciendo nuestro estrés y brindándonos paz mental.

Transformando nuestra relación con el dinero, en un apacible medio para alcanzar una vida equilibrada, plena y feliz.

“El presupuesto nos indica que no podemos gastar, sin embargo, no nos abstiene de comprarlo”

William Feather

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