MAMÁS

MAMA PRESENTE

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Hace un tiempo, sentía que las horas se desvanecían, los días se me escapaban y los meses volaban. Con miles de metas por alcanzar y pendientes por cumplir pero, sin tiempo para lo irrelevante y mucho menos para lo importante. Con una necesidad de vivir siempre deprisa, ocupada e hiperconectada.

Así, cuando finalizó mi licencia de maternidad y debí regresar a trabajar, tenía un sentimiento de culpa, por no pasar más tiempo con mi hija, que intentaba compensar a través de lo que llaman, tiempo de calidad. Tiempo, que para ser honesta no apaciguaba este sentimiento de culpa.

Luego, descubrí por qué. Pese al tiempo que pasaba con ella, sentía que este no era suficiente y la culpa no desaparecía. La razón era que como en muchos otros momentos de mi vida, no estaba realmente presente.

Mientras intentaba conectar con mi hija, la tecnología se inmiscuía casi en cada segundo de mi vida. Así, de manera imperceptible, fui formando parte de mi cotidianidad, hábitos como interrumpir mis charlas o mis actividades por una notificación, un correo electrónico, un mensaje o una llamada.

Decidí entonces utilizar la tecnología a mi favor, para desconectar; teniendo como resultado, más espacios en “modo avión”, con más presencia en mi vida y en la de mi hija. Lapsos de tiempo, que hoy son mágicos, invaluables, memorables y sagrados.

Photos by Sai De Silva on Unsplash

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