MAMÁS

LAS EXPECTATIVAS QUE PONGO EN MI HIJA

Como mamá espero que mi hija sea feliz, realizada, independiente y respetuosa y sé que aunque su carácter y su personalidad son muy definidos, me es inevitable influir en ella, a través de la forma en que me comporto, las actitudes que asumo, las decisiones que tomo, las opiniones que tengo y como actúo.


Por ello, cuando reflexiono sobre las expectativas que pongo en ella, siempre trato de mirar hacia dentro, ya que a mí me tomó gran parte de mi vida darme cuenta que la mayor parte de mis expectativas las definía desde mi ego de cómo, cuándo y dónde deberían suceder las cosas y desde lo que, basada en mis percepciones, creencias, opiniones y juicios yo consideraba que era “lo bueno”.


Expectativas que me generaban ansiedad, porque esperaba que la vida funcionara como yo la había planeado y quería, siendo inflexible y negándome a ver todo el mundo de posibilidades que tenía a la mano.


Así, con mi hija trato de ser consciente de las expectativas que tengo y como las expreso en el presente, ya que aunque pueda tener la mejor intención, es importante cuestionarme si estas son reales y coherentes, o son imposiciones. Con esta consciencia, espero permitirle ser quien es y no lo que yo espero que ella sea.

Photos by S&B Vonlanthen and Morgan Lane on Unsplash

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