BALANCE

Menos es más: Cómo recuperar el equilibrio cuando te sientes abrumado.

Esta frase atribuida al arquitecto Mies Van der Rohe puede revelar la clave.

En estos últimos meses, he sentido todo el rigor del cansancio físico, mental y emocional que con un efecto acumulativo, se ha convertido en fatiga crónica.

Consecuencia normal de desempeñar tantos papeles, que en particular para los que somos padres, ha implicado una sobrecarga de obligaciones producto de la situación.

Así, con pocas oportunidades de tomarme un respiro, despejarme un poco y recargarme de energía, he regresado a los viejos patrones mal aprendidos y me he sentido agobiada.

Intentando ser multitarea, con una interminable lista de pendientes, que conllevan jornadas diarias de estrés y afán, para poder cumplir con todo.

Saltando de una actividad a otra, con lo cual tengo que hacer un mayor esfuerzo para concentrarme, y por querer hacer más, termino haciendo menos.

Sintiéndome cansada, dispersa y abrumada durante el día. Al mismo tiempo que me planteo el reto de crear una nueva rutina que me permita tener una experiencia más gratificante.

Fue así como, buscando una solución fácil y rápida, regresé a lo básico:

1. Poniendo el foco en lo que puedo hacer.

Ya que por estos días, mis pensamientos tienden a girar en torno a lo que no he podido hacer. El reto entonces es, ser consciente de que la mayoría de tareas de mi lista son irrelevantes.

Pues al no tenerlo claro, el ruido mental me absorbe. Atrayendo además sentimientos de culpa, impotencia y frustración por lo que se supone debí haber hecho y no hice.

Por ello, concentrar mi atención en lo que puedo hacer, me permite concentrar mi energía en las acciones para lograrlo.

2. Determinar qué es lo importante

Centrarme en lo que puedo hacer, deja de lado, de forma automática, todos los pendientes sin importancia.

Tomando de manera fácil, la decisión de eliminar algunos de ellos, porque puedo ver que su realización es intrascendente para mi vida a largo plazo.

Así, desarrollar esta capacidad de diferenciar lo que tiene importancia, de lo que no, requiere constancia, pero, es en esencia lo que me permite priorizar.

3. Realizar de 3-5 tareas cruciales

Menos es más: definir una jornada con no más de 3 a 5 tareas, me permite tener foco.

Tareas que me toma 10 minutos definir al inicio o al final del día. Con lo cual mi cerebro no tendrá que pensar más en lo pendiente, hasta que lo voy a ejecutar.

Lo que me recuerda además que, mi existencia no es una maratón diaria por hacer más, sino que debo hacer aquello que tiene un real sentido.

Así resuelvo además, el problema de pretender abarcar demasiado. Haciendo pocas cosas, con calidad y de manera secuencial; no simultánea.

Permitiéndome incluso en algunos días, el tiempo de sortear algunos imprevistos que surgen y realizar algunas tareas adicionales, que requieren de menor concentración.

La claridad de realizar pocas tareas vitales me permite además, ser intencional en mi rutina. Con días más provechosos y avances logrados.

Encontrando el equilibrio para disfrutar y apreciar más cada momento, dedicarme a lo que me gusta y pasar mi tiempo con aquellos que amo.

Si te sientes identificado, la fórmula es simple: Poner el foco en lo que puedes hacer, Determinar qué es lo importante y realizar a diario de 3-5 tareas cruciales.

“Cuando todo tiene su lugar en nuestra mente, podemos mantenernos en equilibrio con el resto del mundo”.
Henri Frederic Amiel

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