ABUNDANCIA Y PROPÓSITO

¿Cómo saber qué es lo que quiero hacer con mi vida?

Los vacíos son el principio para encontrar tu propósito y te mueven a seguir buscando.

Esta pregunta la solemos asociar a una etapa juvenil de nuestras vidas, en la cual muchos nos sentimos desubicados.

Sin embargo, esta sensación de vacío, no es exclusiva a esa etapa temprana y en algún momento de mi madurez me tocó.

Sentí que la vida que llevaba y lo que hacía no me llenaba pero, con los años, las prisas y las obligaciones, fui acallando esa voz interior.

En realidad me conformé, como dijo Mandela, “Con una vida que era menos de la que era capaz de vivir”.

Por fortuna, la vida en su sabiduría vuelve y te llama, y por muchas circunstancias, unas más placenteras que otras, me vi obligada a reinventarme.

Así que, si sientes que aun la vida que tienes no te llena, ¡No te conformes!. Del malestar, nace el deseo por saber quién eres y cuál es tu propósito, y si eres persistente, encontrarás tu camino.

En mi caso, dos décadas de búsqueda de ese propósito de vida que hoy llena mis días. Te comparto 10 lecciones de lo que aprendí:

1. Abandona las etiquetas y conócete

Parte de tu identidad se ha formado a partir de las circunstancias que has vivido, lo que los demás opinan, los papeles, los títulos o la posición que ostentas.

Etiquetas en las cuales te reconoces, pero, también te encasillas, impidiéndote tener una visión más amplia de ti mismo.

Condicionando las decisiones que tomas, lo que haces y la forma en la cual vives y te muestras a los demás.

Construyendo creencias acerca de lo que eres o no eres y puedes o no puedes hacer. Limitando tu posibilidad de experimentar una vida más rica, para hacer más, crecer y evolucionar.

2. Atrévete a cambiar

Llena tu vida de curiosidad, descubre tus intereses, explora todo aquello que llame tu atención, haz cosas nuevas.

El cambio en tu vida se da, cuando aun sintiendo el miedo, te atreves a dar ese primer paso y hacer eso que siempre has querido hacer.

Una acción a la vez, sin mayores expectativas y concentrándote en disfrutar del proceso.  Notando aquellas actividades particulares en las cuales el tiempo transcurre sin que te percates.

3.  Eres más

En el proceso de descubrir qué hacer con tu vida, cada día vas a querer saber, experimentar y pivotear más.

Así, te darás cuenta que, aunque hay actividades que prefieres, estas no excluyen a las demás. Dentro de lo cual, por disímiles que parezcan, muchos de estos intereses, se pueden compaginar.

Tus múltiples facetas, pueden entonces tener cabida alrededor del eje de aquello que disfrutas más.

 5. El dinero es una consecuencia

Cuando solo persigues el dinero como un objetivo per sé, te pierdes de encontrar el valor real y el sentido que tiene tu existencia.

Para tener una visión más amplía y rica, es crucial definir esos valores bajo los cuales quieres vivir. Valores que sin querer decir que no sea importante, van más allá de pagar las cuentas.

6. Aprende de forma permanente

En un mundo tan complejo, cambiante e incierto como el que nos movemos hoy, quien crea que ya lo sabe todo o no necesita aprender más, ya quedó atrás.

Así, una buena forma de validar lo que sabes y retarte a aprender, es poner tu conocimiento al servicio de los demás.

Al final, son aquellos a los que sirves con ese conocimiento, quienes podrán afirmar que en realidad eres un experto.

7. Sé genuino

Hoy en día, hay muy pocas cosas en realidad exclusivas y novedosas. Así es común que, lo que se te ocurrió, ya se le ha ocurrido a alguien más.

Pero, esto no te debe detener para actuar, porque eres tú siendo quien eres, con tus particularidades, quien hace la diferencia.

Al fin y al cabo, es lo auténtico lo que nos seduce de aquellos a los cuales admiramos o nos inspiran.

Por ello, es en tu manera de plantear las ideas, hacer las cosas y comunicar, es en lo cual construyes un nuevo paradigma que atrae a los demás.

8. Nunca se es viejo

Todos hemos tenido uno o varios momentos en la vida en que nos sentimos viejos para hacer algo.

Momentos que por lo general, van asociados a grandes decisiones de vida, en las cuales es nuestro temor el que habla.

Ese incesante ruido mental que te dice que eres viejo para empezar, que no lo intentes porque vas a fracasar o que lo que quieres hacer a tu edad, es una tontería.

Observa cuál es el temor que se esconde detrás, miedo a no tener el conocimiento, las habilidades, a lo que piensen los demás o al fracaso.

Recrea entonces el peor escenario de lo que puede suceder, y así te darás cuenta que no es tan catastrófico como lo imaginas.

Piensa, qué puedes hacer para contrarrestar ese miedo, prepararte, ir paso a paso, o buscar la ayuda de un mentor.

Siempre la peor consecuencia será quedar con el remordimiento de nunca haberlo intentado.

9. Actúa sin excusas

El éxito es en gran parte, el resultado de la persistencia en las acciones. Pequeñas acciones intencionales que, realizadas a diario, crean hábitos.

Hábitos que te jalonarán cuando las dificultades, las criticas o los rechazos aparezcan, como una señal inequívoca que de los estás intentando.

Permitiendo a su paso, un círculo virtuoso de actividad, aprendizaje y mejora continua para evolucionar en lo que haces.

Hábitos que, sin importar las circunstancias, ni tu nivel de motivación, te mantendrán en la actividad, para permitirte avances a diario.

Así, te darás cuenta que donde en el pasado renunciabas, con paciencia y resiliencia, ahora habrás logrado el resultado.

10. Arriésgate

Nada en tu vida cambiará si sigues haciendo lo que siempre has hecho y es familiar y conocido para ti. ¡Arriésgate!

Deja de esperar que sean las circunstancias o los demás los que te den la vida que deseas y en su lugar, ¡Atrévete a crearla!.

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