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Reinventarnos — Daily Money Tools

En poco más de 60 días, ya voy por reajustar todas mis rutinas, adecuar los espacios para las necesidades, redefinir mis formas de trabajo, aprender a ser maestra, sacar el tiempo para mis proyectos personales y encontrar nuevas formas de contacto social y entretención; gestionando mis propias emociones, para propiciar un ambiente familiar sano. En la…

Reinventarnos — Daily Money Tools
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¿Qué puedo aprender de esto?

Quiero contarte un poco de mi historia, después de realizarme unos exámenes de salud rutinarios en el 2011, como preparación para ser madre y debido a ciertos antecedentes familiares, mi doctora solicitó unas pruebas adicionales de anticuerpos.

Dichas pruebas arrojaron un resultado positivo y representaban la probabilidad de tener una enfermedad autoinmune. En ese momento, sin mostrar síntomas y dado que algunas personas sanas también presentan el mismo resultado, fue solo informativo.

Con los años, los síntomas fueron manifestándose y empezaron los primeros brotes de la enfermedad, que aunque leves, tuvieron una afectación suficiente para replantearme lo que significaba tener este padecimiento y comprender la manera en la cual podía impactar mi vida.

Después de muchos estudios fui diagnosticada con lupus, enfermedad autoinmune, crónica e incurable, que para mí fortuna, tiene pocas probabilidades de afectar órganos vitales pero, presenta una considerable afectación de mi calidad de vida.

Aunque dicha noticia fue inesperada e impactante, traté de no amilanarme, me informé, aprendí sobre la enfermedad y supe entonces que de nada me serviría victimizarme y por el contrario debía tomar responsabilidad, siendo parte activa para lograr mi bienestar.

Aprendí entonces a convivir con el dolor, la fatiga crónica y la falta de energía, que en mi caso personal fue lo más difícil de asimilar porque siendo una persona joven, mi cuerpo empezó a dejar de responderme.

Pese a todo, y aunque suene incomprensible, hoy doy gracias a mi enfermedad, porque sin ella, jamás habría cuestionado la existencia acelerada y en muchos aspectos vacía, en la que se había convertido mi vida.

Así descubrí, que Justo es esa, la función que el sufrimiento tiene en nuestra vida, darnos el impulso necesario para cuestionarnos y transformar lo que en ella, no nos gusta. Evolución que solo ocurre, cuando estamos al límite y nuestro nivel de insatisfacción es superior, que nuestro miedo al cambio.

Solo tú sabes qué puedes aprender de esto, la respuesta está en ti.

Photos by Charles Deluvio and Tim Mossholder on Unsplash 

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¿Cómo adaptarse a la Nueva Normalidad?

Adaptarnos, es sin duda lo que todos venimos haciendo, unos días mejores que otros pero, ahí vamos. Tras un confinamiento que ya supera para la mayor parte de nosotros los 50 días, ahora que ya sabemos que esto va para largo, el desafío es adaptarnos a una “nueva normalidad” que empieza por:

#1 Aceptar la Incertidumbre

Aceptación pero, no como una forma de resignación, sino como una manera de reconocer que nuestra vida cambió y no será más la que teníamos, para fluir con las circunstancias que tenemos ahora y no crear a través de la resistencia, más limitaciones de las que la misma situación nos impone.

#2 Filtrar la Información

Como nunca antes, es vital evitar la influencia negativa de los medios, pues hoy en día solo basta con ver un noticiero, telediario o revisar una red social, para enterarnos de todas las malas noticias, no solo locales, sino en todo el mundo.

Ahora, si esto es con lo que despertamos cada mañana y con lo último que nos acostamos en la noche, estaremos cargados de emociones negativas: miedo, rabia, ansiedad, inseguridad, tristeza y frustración.

Manteniéndonos en un estado de estrés que, debilitará nuestro sistema inmune y determinará a lo largo del día nuestra actitud, estado de ánimo e influenciará las decisiones y las acciones que van creando nuestra realidad.

#3 Vivir en el presente

Si nos quedamos esperando que nuestra vida regrese a lo que considerábamos normal, añorando una etapa que aunque reciente, ya pasó; o esperando tal vez un futuro inexistente que creemos será mejor, estamos negando el presente que, aunque en muchos aspectos nos genere incomodidad, es donde está ocurriendo nuestra vida.

Con ello, el mayor aprendizaje que tal vez podemos obtener en este momento, es que aún en la adversidad se puede ver lo bello de la vida, ya que la felicidad no es algo que esperar, no es un mañana que llegará, ni depende de lo que sucede, sino que es una genuina decisión de disfrutar de lo que somos, hacemos y tenemos en cada momento.

#4 Agradecer

Basta con que cada día al levantarnos, tengamos en mente 5 cosas que podemos agradecer en nuestra vida, para obligar a nuestro cerebro a ver la abundancia que nos rodea, en lugar de la carencia y sentirnos afortunados.

Perspectiva mucho más optimista, desde la cual podremos sacar los recursos que tenemos, para ver las oportunidades que tenemos y sacar los recursos que necesitamos para afrontar la situación.

#5 Reinventarse

En 60 días hemos tenido que reajustar rutinas, reinventar nuestras formas de trabajo, adecuar los espacios en casa para las nuevas necesidades, aprender a ser maestros, encontrar nuevas formas de contacto social y diversión sin salir de casa y gestionar nuestras emociones, para crear un entorno sano para nuestras familias, entre muchas cosas más. Cada día surge un nuevo reto y esto no ha parado.

Estamos presenciando la muerte, de lo que alguna vez llamamos, zona de confort, y entramos en una era donde lo inimaginable se ha dado. En medio de la incertidumbre total y en donde muchas de nuestras actividades cotidianas se han paralizado; los profundos cambios se dan a diario y como nunca antes, hemos tenido que aprender a aprender para adaptarnos.

#6 Simplificar

Sin duda, nuestro bienestar ahora pasa por priorizar la calidad sobre la cantidad, teniendo menos cosas de que preocuparnos. Así, nos cuestionamos a diario, si lo que tenemos y compramos, en realidad lo necesitamos y empezamos a centrar nuestra atención en lo que es en realidad importante, concentrando en ello nuestra energía.

#7 Equilibrarse

Ahora, cierra tus ojos por un momento, observa los pensamientos que pasan por tu mente. Toma el tiempo que quieras y respira profundamente.

Para la mayoría de nosotros, todos esos pensamientos involuntarios que tuvimos, son nuestro ruido mental. Pensamientos que de forma inconsciente se manifiestan en reacciones viscerales automáticas ante situaciones y personas; patrones de conducta; en nuestro estado emocional e impactan las decisiones que tomamos.

Observar esos pensamientos, siendo conscientes de no engancharse con las emociones, es el primer paso para empezar a calmar nuestra mente.

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Empieza cada día con una intención

Ante los grandes cambios que estamos viviendo, como todos, estoy lidiando con las nuevas prioridades, rutinas en familia, escuela en casa, los quehaceres diarios, adaptándome y tratando de sacar el tiempo para continuar con mis proyectos personales. Lo que además intento acompañar de una sana gestión de emociones.

Así, en este proceso recordé el poder que tiene empezar el día con una intención, basada en como quiero sentirme y lo que quiero atraer en mi vida en este momento, que me ayude a elegir mis pensamientos, tomar mejores decisiones y redirigir mis acciones, enfocando toda mi energía hacia lo importante.

Evadiendo además, el apego a lo que mi vida era hasta hace unos pocos días, para asimilar lo que es hoy, de una manera más positiva, viviendo el momento; sin estar esperando que todo regrese a lo que consideraba era la normalidad. 

Este nuevo acercamiento, me ha permitido reducir el agobio que sentí durante los primeros días del confinamiento y encauzarme a tener unos días provechosos, logrados y con mucha más paz interior, porque de nuevo mi acción empezó a estar alineada con mi propósito.

Photos by Ben White on Unsplash

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Lo que deberías estar haciendo.

Este año lo arranqué con mucha ilusión y resolución así, con varios proyectos en mente y guiada por esos propósitos, ya había emprendido las acciones para hacerlos realidad. Hoy, sin haber abandonado esos sueños, mis prioridades son otras, y reconozco que la brecha entre mis objetivos y el resultado, se agranda y sé que tal vez este se aleje o no llegue a ser lo que esperaba.


Sin embargo, tras las lecciones que me han dejado las experiencias de muchos años de convivir con la ansiedad que me producía pretender controlar un futuro que siempre es imprevisible, en la actualidad, soy capaz de aceptar la incertidumbre como parte inherente de la vida, sin sentir que debería estar haciendo algo diferente de lo que estoy haciendo ahora, para poder fluir con el momento, en las inusuales circunstancias que estamos viviendo.


Así, en lugar de entrar en pánico y sentir que mi mundo colapsa, intento ser flexible con las expectativas que me había planteado, con lo cual me abro a aprender de este proceso y de las nuevas vivencias que ha traído; reafirmando mi confianza para superar los retos que plantea, aceptando que no hay uno, sino miles de futuros posibles y las oportunidades siempre estarán allí, para el que sepa observar y adaptarse al cambio.

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¿Ansioso? Reconoce la rutina y el patrón. — Daily Money Tools

Ayer me descubrí haciendo algo que hace mucho tiempo no hacía. Una conversación telefónica que tuve, disparo en mí la curiosidad de saber cuánto tiempo más duraría esta cuarentena. Fui entonces y busque en noticias, pero primero un titular captó mi atención, leí el artículo y este era información sobre ciertas precauciones a tener, con…

¿Ansioso? Reconoce la rutina y el patrón. — Daily Money Tools
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CONFIAR EN TIEMPOS DE CUARENTENA

Esta cuarentena que nos tomó por sorpresa a todos, impone para cada persona desafíos diferentes y hasta hace unos pocos días, ninguno de nosotros hubiera imaginado el impacto que tendría y la forma en que nos obligaría a cambiar nuestra perspectiva de vida, para adaptarnos y priorizar lo esencial, sin descuidar nuestra salud física, mental y emocional por el tiempo que debamos permanecer en casa.


Empero, si me lo hubieran preguntado antes, hubiera pensado que lo más duro era justo eso, la permanencia en casa, lo que sin duda es un gran desafío pero, en realidad yo soy una persona que trabajo desde casa y creo también que por la etapa de la vida en la que estoy, me gusta estar en mi hogar, lo gozo y aunque no soy una ermitaña, disfruto de mi espacio y de este tiempo.


Lo cual no significa tampoco que haya sido fácil, porque como a todos, me ha trastocado por completo mis rutinas y también aunque hace mucho tiempo que cuido no sobrecargarme de información para proteger mi estado emocional, ha sido retador blindarme de tantas noticias negativas, para encontrar esos espacios personales de silencio, conectar conmigo misma y reconocer lo que estoy sintiendo.


Lo que sin duda, ha puesto a prueba todo lo que he trabajado durante mucho tiempo para, no engancharme con el miedo, la ansiedad, la preocupación, la impotencia y la frustración y sin reprimir lo que siento, retornar de forma rápida y fácil a un mejor estado de ánimo. Para recordar, ser consciente de propiciar cada día, un ambiente de alegría, optimismo y confianza no solo para mí, sino para toda mi familia.


Por ello sin reprimir lo que siento y ser falsamente positiva, sé que debo actuar con intencionalidad, pues si yo estoy bien, puedo contribuir a crear en mi hogar un entorno emocional sano, rodeado de mucho amor y buen humor, para que aún durante este gran desafío colectivo que nos impone la vida, podamos ver el lado favorable que tiene.

Aceptando con humildad, que vivimos en la incertidumbre y que no podemos controlar lo que sucede y lo único que está en nuestras manos son las actitudes y decisiones que tomamos y las acciones que emprendemos para fluir y asumir con tranquilidad la situación.


Para aprender de todas las dificultades que estamos viviendo y tomar la situación como una oportunidad, que pocas veces tenemos, de parar un poco nuestra incesante actividad, para reinventar nuestro estilo de vida y volver a lo vital.


Aprovechando así, la oportunidad de mejora, cambio y crecimiento que hay tras este gran reto, confiando en que hay una solución y que este desafío que como humanidad enfrentamos hoy, esconde una bendición que aún no vemos.

Photos by Daniel Mingook Kim and chris liu on Unsplash

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LA VIDA QUE NO ELEGÍ…

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Como ser humana que soy, anhelo volver a levantarme un día con mi energía restablecida, sin dolor y sin tener que pensar en las limitaciones que una enfermedad como el lupus me impone cada día, lo cual creo, es un deseo natural.  Limitaciones derivadas de síntomas comparables con tener una fuerte gripe, el cansancio de haber corrido una maratón y las incomodidades que una resaca implica, todo en un mismo día.

Por otro lado, pese a toda la adversidad, reconozco que de no haber sido por mi enfermedad, nunca hubiera cuestionado la forma acelerada en la cual vivía y jamás habría hecho una pausa en mi agitada rutina. Alto que me llevó a reconectar con mi esencia y lo realmente importante en mi vida; encontrar el balance e interiorizar la calma como una habilidad adaptativa, para ver todo desde una nueva perspectiva y adoptar un nuevo estilo de vida.

Así, sin forzarme a ser falsamente positiva, aprendí a apreciar y agradecer por lo que antes daba por sentado en mi vida. Llenándome de más alegría y propósitos de los que tenía, para vivir no a pesar de los desafíos, sino a causa de ellos. Camino en el cual nunca antes mi existencia había sido tan sustanciosa y plena.

Ahora esta es mi vida.

Photos by Annie Spratt and Fernando @dearferdo on Unsplash