MAMÁS

Lo que recordarán nuestros hijos.

Caótica y agotadora, creo que estas palabras resumen las primeras semanas de cuarentena para los que somos padres. Adaptándonos a la educación en casa, dedicando mucho tiempo a nuestros hijos, trabajando en los ratos que podemos hacerlo, sin olvidar todos los quehaceres que demanda el hogar.

Pese a lo inusual, desafiante y abrumadora de la situación, la mayoría hemos echado mano de nuestra resiliencia, hemos sacado nuestros recursos y con coraje, mucho amor y buen humor, vamos saliendo adelante.

Así, proteger nuestra propia salud física, mental y emocional debe ser nuestra prioridad, para construir un ambiente sano para nuestras familias y poderles transmitir, confianza, calma y seguridad en estos momentos.

Si nosotros estamos bien, nuestra familia estará bien, y con certeza lo que están aprendiendo de nosotros en este momento, será un legado invaluable en sus vidas, y tal vez la puedan recordar como una etapa poco habitual pero, plagada de buenos recuerdos en familia.

De nosotros depende tener esa consciencia.  

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BALANCE

CONFIAR EN TIEMPOS DE CUARENTENA

Esta cuarentena que nos tomó por sorpresa a todos, impone para cada persona desafíos diferentes y hasta hace unos pocos días, ninguno de nosotros hubiera imaginado el impacto que tendría y la forma en que nos obligaría a cambiar nuestra perspectiva de vida, para adaptarnos y priorizar lo esencial, sin descuidar nuestra salud física, mental y emocional por el tiempo que debamos permanecer en casa.


Empero, si me lo hubieran preguntado antes, hubiera pensado que lo más duro era justo eso, la permanencia en casa, lo que sin duda es un gran desafío pero, en realidad yo soy una persona que trabajo desde casa y creo también que por la etapa de la vida en la que estoy, me gusta estar en mi hogar, lo gozo y aunque no soy una ermitaña, disfruto de mi espacio y de este tiempo.


Lo cual no significa tampoco que haya sido fácil, porque como a todos, me ha trastocado por completo mis rutinas y también aunque hace mucho tiempo que cuido no sobrecargarme de información para proteger mi estado emocional, ha sido retador blindarme de tantas noticias negativas, para encontrar esos espacios personales de silencio, conectar conmigo misma y reconocer lo que estoy sintiendo.


Lo que sin duda, ha puesto a prueba todo lo que he trabajado durante mucho tiempo para, no engancharme con el miedo, la ansiedad, la preocupación, la impotencia y la frustración y sin reprimir lo que siento, retornar de forma rápida y fácil a un mejor estado de ánimo. Para recordar, ser consciente de propiciar cada día, un ambiente de alegría, optimismo y confianza no solo para mí, sino para toda mi familia.


Por ello sin reprimir lo que siento y ser falsamente positiva, sé que debo actuar con intencionalidad, pues si yo estoy bien, puedo contribuir a crear en mi hogar un entorno emocional sano, rodeado de mucho amor y buen humor, para que aún durante este gran desafío colectivo que nos impone la vida, podamos ver el lado favorable que tiene.

Aceptando con humildad, que vivimos en la incertidumbre y que no podemos controlar lo que sucede y lo único que está en nuestras manos son las actitudes y decisiones que tomamos y las acciones que emprendemos para fluir y asumir con tranquilidad la situación.


Para aprender de todas las dificultades que estamos viviendo y tomar la situación como una oportunidad, que pocas veces tenemos, de parar un poco nuestra incesante actividad, para reinventar nuestro estilo de vida y volver a lo vital.


Aprovechando así, la oportunidad de mejora, cambio y crecimiento que hay tras este gran reto, confiando en que hay una solución y que este desafío que como humanidad enfrentamos hoy, esconde una bendición que aún no vemos.

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