BALANCE

¿Qué puedo aprender de esto?

Quiero contarte un poco de mi historia, después de realizarme unos exámenes de salud rutinarios en el 2011, como preparación para ser madre y debido a ciertos antecedentes familiares, mi doctora solicitó unas pruebas adicionales de anticuerpos.

Dichas pruebas arrojaron un resultado positivo y representaban la probabilidad de tener una enfermedad autoinmune. En ese momento, sin mostrar síntomas y dado que algunas personas sanas también presentan el mismo resultado, fue solo informativo.

Con los años, los síntomas fueron manifestándose y empezaron los primeros brotes de la enfermedad, que aunque leves, tuvieron una afectación suficiente para replantearme lo que significaba tener este padecimiento y comprender la manera en la cual podía impactar mi vida.

Después de muchos estudios fui diagnosticada con lupus, enfermedad autoinmune, crónica e incurable, que para mí fortuna, tiene pocas probabilidades de afectar órganos vitales pero, presenta una considerable afectación de mi calidad de vida.

Aunque dicha noticia fue inesperada e impactante, traté de no amilanarme, me informé, aprendí sobre la enfermedad y supe entonces que de nada me serviría victimizarme y por el contrario debía tomar responsabilidad, siendo parte activa para lograr mi bienestar.

Aprendí entonces a convivir con el dolor, la fatiga crónica y la falta de energía, que en mi caso personal fue lo más difícil de asimilar porque siendo una persona joven, mi cuerpo empezó a dejar de responderme.

Pese a todo, y aunque suene incomprensible, hoy doy gracias a mi enfermedad, porque sin ella, jamás habría cuestionado la existencia acelerada y en muchos aspectos vacía, en la que se había convertido mi vida.

Así descubrí, que Justo es esa, la función que el sufrimiento tiene en nuestra vida, darnos el impulso necesario para cuestionarnos y transformar lo que en ella, no nos gusta. Evolución que solo ocurre, cuando estamos al límite y nuestro nivel de insatisfacción es superior, que nuestro miedo al cambio.

Solo tú sabes qué puedes aprender de esto, la respuesta está en ti.

Photos by Charles Deluvio and Tim Mossholder on Unsplash 

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BALANCE

Empieza cada día con una intención

Ante los grandes cambios que estamos viviendo, como todos, estoy lidiando con las nuevas prioridades, rutinas en familia, escuela en casa, los quehaceres diarios, adaptándome y tratando de sacar el tiempo para continuar con mis proyectos personales. Lo que además intento acompañar de una sana gestión de emociones.

Así, en este proceso recordé el poder que tiene empezar el día con una intención, basada en como quiero sentirme y lo que quiero atraer en mi vida en este momento, que me ayude a elegir mis pensamientos, tomar mejores decisiones y redirigir mis acciones, enfocando toda mi energía hacia lo importante.

Evadiendo además, el apego a lo que mi vida era hasta hace unos pocos días, para asimilar lo que es hoy, de una manera más positiva, viviendo el momento; sin estar esperando que todo regrese a lo que consideraba era la normalidad. 

Este nuevo acercamiento, me ha permitido reducir el agobio que sentí durante los primeros días del confinamiento y encauzarme a tener unos días provechosos, logrados y con mucha más paz interior, porque de nuevo mi acción empezó a estar alineada con mi propósito.

Photos by Ben White on Unsplash