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#3 consejos para mejorar tu bienestar emocional en este momento

Entre la ansiedad, la incertidumbre y la fatalidad, en un año que aprieta y aprieta, es inevitable que todos en alguna medida tengamos una sensación permanente de pérdida, por aquellos que se fueron, por los encuentros que no se dieron, por todo lo que quisimos hacer y no pudimos, por las seguridades que creíamos tener y no eran tal, por todo lo que tuvimos que aplazar y todo lo que dejamos de conocer y experimentar. Pese a todo, es posible y casi imperativo, recuperar el optimismo:

#1 Aceptar

Teniendo el tiempo para reflexionar y elaborar el duelo por las pérdidas definitivas que hemos tenido, los cambios de planes y el aplazamiento o la cancelación de nuestros proyectos.

Aceptando que, tal vez nunca tendremos lo que esperábamos o de la forma en la cual lo había planeado y deseábamos para, permitirnos soltar las expectativas que teníamos y abrir nuestra mente a la existencia de diferentes posibilidades para en vez de luchar, poder fluir con la vida.

#2 Agradecer

Concentrarnos en cualquier aspecto positivo que pueda haber surgido de la situación, por trivial que sea, nos permitirá apreciar aquellas cosas que antes dábamos por sentadas y empezar a adoptar el hábito de agradecer por tenerlas en nuestra vida.

Incluso, si se nos dificulta encontrar algo por lo cual agradecer y lo sentimos en un principio forzado; nuestro cerebro no distingue lo real de lo que no lo es, y al obligarnos a hacerlo, rememoramos momentos felices en nuestra vida, que nos hacen sonreír o incluso reír; reduciendo nuestro estrés y mejorando nuestro estado de ánimo, para empezar a tener una perspectiva más positiva.

#3 Tener una nueva perspectiva.

Perspectiva, que nos ayudará a poner todo en su justa medida, redefinir nuestra manera de ver nuestra situación, reflexionar sobre lo que hemos aprendido de nosotros mismos, cuestionarnos si nuestra vida va en la dirección en la cual la queremos llevar y confrontar nuestros miedos y deseos para, decidir el camino por el cual queremos continuar y accionar el cambio que queremos en nuestra vida.

Photo by Gianandrea Villa on Unsplash

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¡Nunca lo pensé de esta manera!

Me encanta tener esta reacción, es como si cada vez que lo dijera, pusiera luz en mi sombra. De hecho, así es, porque significa que ahora tengo perspectivas diferentes sobre una misma cosa. Entonces se abre un abanico de posibles soluciones para lidiar con un problema y me muestra la realidad como puede ser y no como desde mi limitado punto de vista, yo la veo.

Hace unos años, aún creía que mis razonamientos eran lógicos y precisos, y que mis juicios eran los más acertados para tomar las mejores decisiones. Esto no podía estar más alejado de la realidad, pues mi cerebro es bastante cómodo y siempre buscará lo que lo lleve a reafirmar lo que creo que es cierto, siguiendo los mismos patrones, para llegar a las mismas conclusiones.

Es por ello, que prejuzgamos sin conocer, cargamos con dogmas, tenemos opiniones de cualquier tema y queremos poner una etiqueta a todo. Lo que puede jugar en nuestra contra en un momento que nos demanda cambio.

Al ser conscientes que nuestro cerebro no es poseedor de ninguna verdad y que omitirá de forma conveniente toda la información que contradiga todo aquello que creemos que lo es, es cuando hablamos de abrir nuestra mente.

Con lo cual es importante en este momento, abrirnos a interactuar con todo aquello que nos permita ver el mundo de diferentes formas, cuestionar lo que pensamos, hacer las cosas de diferente manera y encontrar innovadoras soluciones a nuestros problemas.

¡Nunca lo pensé de esta manera!

Photo by Nathan Bingle on Unsplash

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Cómo sentirte mejor en este momento

Estos días son una montaña rusa de emociones y sin darnos cuenta, vamos asumiendo que el estrés, la ansiedad, no dormir bien, los achaques o sentirnos irritables, tristones o apáticos es normal.


Así pasan los días y vamos ignorando estas señales, que poco a poco van pasando a ser parte de nuestra cotidianidad, empezando a ser estados frecuentes, que afectan nuestra salud mental y física. Lo que además nos lleva a bloqueos de nuestra creatividad, falta de foco y olvidos constantes, aniquilando nuestra productividad.

Para cada uno de nosotros las causas que disparan estos estados son diferentes, la sobreexposición a noticias, el miedo a la incertidumbre, la sobrecarga laboral, la presión de las obligaciones, las relaciones conflictivas o la soledad, y aunque no siempre identificamos el motivo, si podemos intuirlo y al ser consciente, podemos trabajar para lograr nuestro bienestar.


Así, bien sea porque antes nuestra rutina era muy acelerada y ahora sentimos que perdemos el tiempo o por el contrario, ahora tenemos mucha presión con las obligaciones que nos surgieron. Nuestra adaptación, empieza por reconocer que nuestra vida cambió, para poder trascender con éxito los desafíos de este momento, en lo que es muy útil vivir un día a la vez.


Si de disminuir nuestros niveles de estrés se trata, un minuto de risa al día, nunca será un minuto perdido. Obligarnos a reír, mejora nuestro estado de ánimo, oxigena el cerebro, nos permite poner contexto a la situación, pensar con más claridad y tener una perspectiva más optimista de la situación.


Si sentimos agobio, es bueno recordar que aunque no hay tiempo para todo, debe haber tiempo para lo importante y eliminar el resto. Priorizar nos permite dejar ir las expectativas previas que teníamos y concentrar nuestra energía y tiempo en lo que ahora es esencial.


Al igual que para lograr que nuestra vida fluya de manera más simple, hay que relajarnos más a menudo. Desconectarnos, salir a caminar, tomar una ducha sin afán, disfrutar una taza de té o no hacer nada, nos permite organizar nuestras ideas, encontrar la solución que necesitamos e incrementar nuestra creatividad y productividad.

El ambiente donde pasamos nuestro tiempo, influye también en nuestro estado de ánimo; por ello debe tener lo que nos gusta y reflejar lo que somos, además de hacernos sentir seguros, propiciar nuestra concentración y brindarnos funcionalidad y confort. Pequeños detalles, pueden mejorar nuestra calidad de vida.

Photo by Sincerely Media on Unsplash

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Conócete a ti mismo

En estos extraños tiempos, estamos confrontando nuestras emociones, conflictos y malestares, así como también nuestra nostalgia por el pasado y nuestros miedos ante un incierto futuro. Hemos tenido tal vez que pasar más del tiempo que hubiéramos querido pasar con nosotros mismos o que por las ocupaciones del día a día, nunca habíamos tenido.

También, nos hemos dado cuenta que somos más resilientes de lo que creíamos, que nos hemos adaptado a las nuevas rutinas más rápido de lo que pensábamos y que tenemos más recursos internos de los que jamás hubiéramos imaginado, sintiéndonos por ello muy complacidos.

Vivencias que nos han dado pistas para revelar nuestro verdadero yo, lo que en realidad nos importa y lo que anhelamos que sea nuestra existencia, por ello no es nada inusual que muchos nos estemos cuestionando y nos hayamos planteando hacer cambios en la forma en la cual llevamos algunos aspectos de nuestra vida, para vivir mucho más siendo quienes somos.

Mostrándonos más auténticos y develando nuestra forma de hacer las cosas, comprendiendo que la vida no es una competencia de perfección ni acumulación y que debemos centrarnos más en nosotros mismos y en lo que nosotros podemos hacer, antes que poner nuestra atención en lo que hacen o dejan de hacer los demás para, en lugar de tratar de entender cómo el mundo va a cambiar, entendamos cómo nuestro mundo va a cambiar y encaminarnos a tener una vida más significativa.

«Algunas personas a tu alrededor no entenderán tu travesía. No necesitan hacerlo; no es para ellos»

Paulo Coelho

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¿Cuándo?

Es inevitable que ante la situación, todos nos hayamos preguntado ¿Cuándo podré salir? ¿Cuándo termina?, ¿Cuándo podré viajar? ¿Cuándo podré ver a…? y miles de cuándo más. La realidad es que estamos en una incertidumbre total.

Un punto de inflexión en nuestra vida, que para cada uno de nosotros conlleva sus propios desafíos. Con lo cual tratar de establecer una fecha, es un impulso normal para sentir que retomamos el control pero, a la larga solo aumenta nuestra ansiedad, al ver pasar una fecha tras otra y continuar aún sin ninguna solución.

Sin darnos cuenta al tratar de “controlar” la situación, la resistimos, haciendo que nuestro día a día sea más difícil, por la impotencia y frustración que esta nos genera. Con lo cual concentrar nuestra atención en el presente, deja de ser un cliché de moda, para convertirse en una necesidad.

Así, al vivir un día a la vez, soltamos las expectativas y con ello nos permitimos fluir con más liviandad, para encontrar que aún en medio de los desafíos, se pueden vivir gratos momentos.


“Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades”
Miguel de Cervantes

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Espacio personal y tiempo para todo

En esencia los seres humanos somos territoriales y hacemos de nuestro espacio personal, una zona íntima y privada de sosiego. Conservar ese espacio, es sin duda un desafío por estos días, cuando convivimos en familia.


Lo que puede aumentar nuestros niveles de estrés y malestar, al sentirnos incapaces de gestionar nuestros límites, creando así un ambiente propicio para el conflicto, al sentirnos abrumados e invadidos. Es por ello por lo que se hace vital encontrar momentos para conectar con nosotros mismos y restaurar nuestro equilibrio.


Siendo realistas, entre la educación de nuestros hijos, el trabajo y los quehaceres cotidianos, muchos no podemos pretender tomarnos días o grandes espacios de tiempo para nosotros mismos pero, si podemos disfrutar de pequeños intervalos de calma y silencio donde podamos validar cómo nos estamos sintiendo.


Tener estos espacios cotidianos solo para nosotros, tales como una ducha tranquila, tomar en calma nuestro té favorito, leer en silencio, ver una película, trabajar en nuestros proyectos personales, practicar un afición o deporte y descansar, aunque solo sea por pocos minutos, pueden hacer una gran diferencia.


Espacios que nos permitan hacer los ajustes que necesitemos para adaptarnos de la mejor manera, haciendo una pausa para gestionar adecuadamente nuestras emociones, mejorando nuestro estado de ánimo, aumentando nuestra capacidad para encontrar soluciones creativas y fortaleciendo nuestro sistema inmune.


Ser menos reactivos y más asertivos en estos caóticos momentos, con certeza nos pueden ayudar a incrementar nuestra sensación de paz interior, mejorar nuestras relaciones y reafirmar nuestra confianza en que así como todas las circunstancias llegan, también pasan.


“Casi todo vuelve a funcionar si lo desconectas durante unos minutos…. incluido tu”
Anne Lamott

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Los DESAFÍOS, al final son LOGROS

A medida que pasan los días vamos sintiendo más presión, con lo cual es importante recordar que los desafíos que enfrentamos en nuestra vida, al final se transforman en logros.

Basta con recordar, lo que fue el inicio de esta pandemia, que convirtió lo que hasta entonces era nuestra vida normal en un completo caos y nos obligó a replantear nuestras prioridades, reajustar nuestras rutinas y cambiar nuestros comportamientos sociales.

Meses después, aunque seguimos sumidos en la incertidumbre, la mayoría hemos reinventado nuestras vidas y estamos creando nuestra nueva realidad, en un proceso donde fortalecemos nuestra resiliencia.

Definida esta, como la capacidad que tenemos los seres humanos para adaptarnos de forma positiva a las situaciones adversas. Capacidad que sin duda, no solo nos ha servido para superar este momento, sino todas las etapas dolorosas por las que hemos atravesado en nuestra vida.

Resiliencia que nos ayuda a comprender que esta es una situación que aunque la resistamos, no hay manera de desaparecerla y la solución no es por el momento una posibilidad, con lo cual la única opción real que tenemos, es aceptarla, para fluir con ella de la mejor manera, asumiendo el cambio y sus condicionamientos para evolucionar.

En donde nuestra disposición y la actitud que tomemos, son determinantes para sacar todo el arsenal de recursos que tenemos, para hacer frente a este desafío y salir adelante. Lo que tal vez implique, replantear nuestra función en el mundo y encontrar nuevos propósitos.

Con la consciencia de que podemos construir una vida plena, no a pesar de los desafíos que enfrentamos, si no a causa de esta misma adversidad, si estamos abiertos a aprender lo que nos viene a enseñar.

«Las fuerzas que escapan a tu control, pueden quitarte todo lo que posees, excepto una cosa, tu libertad de elegir como vas a responder a la situación»

Victor E. Frankl

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¿Qué puedo aprender de esto?

Quiero contarte un poco de mi historia, después de realizarme unos exámenes de salud rutinarios en el 2011, como preparación para ser madre y debido a ciertos antecedentes familiares, mi doctora solicitó unas pruebas adicionales de anticuerpos.

Dichas pruebas arrojaron un resultado positivo y representaban la probabilidad de tener una enfermedad autoinmune. En ese momento, sin mostrar síntomas y dado que algunas personas sanas también presentan el mismo resultado, fue solo informativo.

Con los años, los síntomas fueron manifestándose y empezaron los primeros brotes de la enfermedad, que aunque leves, tuvieron una afectación suficiente para replantearme lo que significaba tener este padecimiento y comprender la manera en la cual podía impactar mi vida.

Después de muchos estudios fui diagnosticada con lupus, enfermedad autoinmune, crónica e incurable, que para mí fortuna, tiene pocas probabilidades de afectar órganos vitales pero, presenta una considerable afectación de mi calidad de vida.

Aunque dicha noticia fue inesperada e impactante, traté de no amilanarme, me informé, aprendí sobre la enfermedad y supe entonces que de nada me serviría victimizarme y por el contrario debía tomar responsabilidad, siendo parte activa para lograr mi bienestar.

Aprendí entonces a convivir con el dolor, la fatiga crónica y la falta de energía, que en mi caso personal fue lo más difícil de asimilar porque siendo una persona joven, mi cuerpo empezó a dejar de responderme.

Pese a todo, y aunque suene incomprensible, hoy doy gracias a mi enfermedad, porque sin ella, jamás habría cuestionado la existencia acelerada y en muchos aspectos vacía, en la que se había convertido mi vida.

Así descubrí, que Justo es esa, la función que el sufrimiento tiene en nuestra vida, darnos el impulso necesario para cuestionarnos y transformar lo que en ella, no nos gusta. Evolución que solo ocurre, cuando estamos al límite y nuestro nivel de insatisfacción es superior, que nuestro miedo al cambio.

Solo tú sabes qué puedes aprender de esto, la respuesta está en ti.

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¿Cómo adaptarse a la Nueva Normalidad?

Adaptarnos, es sin duda lo que todos venimos haciendo, unos días mejores que otros pero, ahí vamos. Tras un confinamiento que ya supera para la mayor parte de nosotros los 50 días, ahora que ya sabemos que esto va para largo, el desafío es adaptarnos a una “nueva normalidad” que empieza por:

#1 Aceptar la Incertidumbre

Aceptación pero, no como una forma de resignación, sino como una manera de reconocer que nuestra vida cambió y no será más la que teníamos, para fluir con las circunstancias que tenemos ahora y no crear a través de la resistencia, más limitaciones de las que la misma situación nos impone.

#2 Filtrar la Información

Como nunca antes, es vital evitar la influencia negativa de los medios, pues hoy en día solo basta con ver un noticiero, telediario o revisar una red social, para enterarnos de todas las malas noticias, no solo locales, sino en todo el mundo.

Ahora, si esto es con lo que despertamos cada mañana y con lo último que nos acostamos en la noche, estaremos cargados de emociones negativas: miedo, rabia, ansiedad, inseguridad, tristeza y frustración.

Manteniéndonos en un estado de estrés que, debilitará nuestro sistema inmune y determinará a lo largo del día nuestra actitud, estado de ánimo e influenciará las decisiones y las acciones que van creando nuestra realidad.

#3 Vivir en el presente

Si nos quedamos esperando que nuestra vida regrese a lo que considerábamos normal, añorando una etapa que aunque reciente, ya pasó; o esperando tal vez un futuro inexistente que creemos será mejor, estamos negando el presente que, aunque en muchos aspectos nos genere incomodidad, es donde está ocurriendo nuestra vida.

Con ello, el mayor aprendizaje que tal vez podemos obtener en este momento, es que aún en la adversidad se puede ver lo bello de la vida, ya que la felicidad no es algo que esperar, no es un mañana que llegará, ni depende de lo que sucede, sino que es una genuina decisión de disfrutar de lo que somos, hacemos y tenemos en cada momento.

#4 Agradecer

Basta con que cada día al levantarnos, tengamos en mente 5 cosas que podemos agradecer en nuestra vida, para obligar a nuestro cerebro a ver la abundancia que nos rodea, en lugar de la carencia y sentirnos afortunados.

Perspectiva mucho más optimista, desde la cual podremos sacar los recursos que tenemos, para ver las oportunidades que tenemos y sacar los recursos que necesitamos para afrontar la situación.

#5 Reinventarse

En 60 días hemos tenido que reajustar rutinas, reinventar nuestras formas de trabajo, adecuar los espacios en casa para las nuevas necesidades, aprender a ser maestros, encontrar nuevas formas de contacto social y diversión sin salir de casa y gestionar nuestras emociones, para crear un entorno sano para nuestras familias, entre muchas cosas más. Cada día surge un nuevo reto y esto no ha parado.

Estamos presenciando la muerte, de lo que alguna vez llamamos, zona de confort, y entramos en una era donde lo inimaginable se ha dado. En medio de la incertidumbre total y en donde muchas de nuestras actividades cotidianas se han paralizado; los profundos cambios se dan a diario y como nunca antes, hemos tenido que aprender a aprender para adaptarnos.

#6 Simplificar

Sin duda, nuestro bienestar ahora pasa por priorizar la calidad sobre la cantidad, teniendo menos cosas de que preocuparnos. Así, nos cuestionamos a diario, si lo que tenemos y compramos, en realidad lo necesitamos y empezamos a centrar nuestra atención en lo que es en realidad importante, concentrando en ello nuestra energía.

#7 Equilibrarse

Ahora, cierra tus ojos por un momento, observa los pensamientos que pasan por tu mente. Toma el tiempo que quieras y respira profundamente.

Para la mayoría de nosotros, todos esos pensamientos involuntarios que tuvimos, son nuestro ruido mental. Pensamientos que de forma inconsciente se manifiestan en reacciones viscerales automáticas ante situaciones y personas; patrones de conducta; en nuestro estado emocional e impactan las decisiones que tomamos.

Observar esos pensamientos, siendo conscientes de no engancharse con las emociones, es el primer paso para empezar a calmar nuestra mente.

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Empieza cada día con una intención

Ante los grandes cambios que estamos viviendo, como todos, estoy lidiando con las nuevas prioridades, rutinas en familia, escuela en casa, los quehaceres diarios, adaptándome y tratando de sacar el tiempo para continuar con mis proyectos personales. Lo que además intento acompañar de una sana gestión de emociones.

Así, en este proceso recordé el poder que tiene empezar el día con una intención, basada en como quiero sentirme y lo que quiero atraer en mi vida en este momento, que me ayude a elegir mis pensamientos, tomar mejores decisiones y redirigir mis acciones, enfocando toda mi energía hacia lo importante.

Evadiendo además, el apego a lo que mi vida era hasta hace unos pocos días, para asimilar lo que es hoy, de una manera más positiva, viviendo el momento; sin estar esperando que todo regrese a lo que consideraba era la normalidad. 

Este nuevo acercamiento, me ha permitido reducir el agobio que sentí durante los primeros días del confinamiento y encauzarme a tener unos días provechosos, logrados y con mucha más paz interior, porque de nuevo mi acción empezó a estar alineada con mi propósito.

Photos by Ben White on Unsplash