Hay algo que nadie te dice sobre la superación personal y tal vez por eso has leído tantos artículos, libros, guardado tantas frases y crees que lo has entendido todo, pero, tu vida sigue en el mismo lugar.
No porque no quieras evolucionar, ni porque seas débil o te falte motivación. Sino porque quizá te contaron una versión incompleta, superarse implica hacer cambios. Pero, así lo supieras, creiste que cambiar te iba a hacer sentir mejor, elevar tu energía, construir buenos hábitos, pensar positivo, tener disciplina y convertirte en tu mejor versión.
Y sí, todo eso, sin duda forma parte, pero, nadie te advierte que tras de todo esto hay algo muy incómodo y es que la superación personal real, muchas veces empieza con el hartazgo. Y ese hastío no siempre se ve bonito, se siente espiritual o parece avance.
De hecho, se parece más al caos, la pérdida y la confusión. Y puede sentirse por momentos como si estuvieras empeorando. Pero, en realidad lo que está sucediendo es que estás dejando de mentirte, y contarte la verdad cuesta, pero, también puede ser el punto exacto donde recuperas tu poder.
La superación personal no empieza con una epifanía
No es tan simple como despertar un día distinto, con mayor claridad y una versión de ti mágicamente ordenada.
En realidad, suele empezar de otra manera, porque muchas veces no cambias porque estás inspirado, cambias porque te has cansado. De repetir lo mismo, de prometerte que ahora sí y luego no cumplir, o de seguir excusándote de por qué todavía no lo has hecho.
Y es por ello que el hartazgo puede ser más efectivo que la motivación. Porque la motivación a veces te emociona durante unas horas. Pero, cuando ya estás harto, te obliga a moverte. Ese momento en que te dices, “Esto no puede seguir igual.”
Cambiar también implica hacer el duelo por una versión de ti
Y es por ello que cambiar cuesta y duele, porque implica dejar atrás esa versión de ti que, aunque ya no te sirve, te permitió llegar hasta aquí. Y así haya sido aguantando, fue la que se adaptó e hizo lo que pudo con lo que tenía, para sobrevivir.
Y por eso, el cambio que se requiere, no es tan simple como decir “convertirte en tu mejor versión”, porque aunque esa frase suena bonita, se queda corta. Porque para que una nueva versión de ti tenga espacio, una versión antigua tiene que dejar de existir.
Y eso es un duelo, por la persona que fuiste, por las excusas que ya no puedes usar, por las relaciones donde ya no encajas y la identidad que conocías.
Y por eso hay personas que prefieren seguir en una vida que les duele, antes que entrar en una vida que todavía no saben cómo manejar.
Pero, presta atención, si estás en esa etapa donde ya no encajas en tu vida anterior, pero, todavía no sabes cómo habitar la nueva, eso no significa que estés fallando, solo significa que estás en tránsito.
La mayoría abandona cuando no sabe quién es todavía
Y esta es la parte donde la mayoría abandona, porque les genera mucha incomodidad no saber quiénes son todavía.
No es al principio, porque al principio hay energía, decisión y ganas. El problema aparece después, cuando ya soltaste algo, pero todavía no has construido lo nuevo.
Ese espacio intermedio es raro, porque ya no quieres vivir como antes, pero todavía no sabes vivir de otra manera. Ya no quieres reaccionar igual, pero aún no tienes respuestas nuevas. Ya no quieres encajar, pero tampoco decepcionar. Ya no quieres seguir postergando, pero todavía te da miedo actuar.
Y entonces aparece ese vació: “Si ya no soy esa persona, ¿Quién soy ahora?”
Esa pregunta no se responde solo pensando, se responde actuando. Porque tu no cambias solo con ideas. Cambias cada vez que tomas una decisión distinta, pones un límite, y haces lo que dijiste que ibas a hacer, aunque nadie lo vea.
Porque entender algo no es lo mismo que cambiarlo. Entender por qué te saboteas, no significa que dejaste de sabotearte; saber que necesitas límites, no significa que ya los pusiste; y reconocer que estás estancado, no significa que ya te moviste.
Por ello, tienes que salir de ese autoengaño que te hace creer que estás avanzando porque estás rodeado de ideas de cambio, pero, tu vida sigue exactamente en el mismo lugar. No porque no sepas qué hacer, sino porque todavía no lo haces.
Ya no puedes seguir culpando de todo a los demás
También hay un momento retador en el proceso y es ese en que, ya no puedes seguir culpando de todo a los demás.
Porque sí: hay historias difíciles, hay heridas, contextos injustos, personas que te fallaron y pérdidas reales. Cosas que no elegiste. Y no se trata de negar nada de eso, o de culparte, eso sería absurdo y también injusto.
Pero hay una pregunta que llega en algún momento de la vida adulta,
¿Voy a usar mi historia para quedar atrapado o para reconstruirme?
Porque no es lo mismo. Tu pasado puede explicar muchas cosas, pero, solo tu decides si lo conviertes en una sentencia.
Y asumir la responsabilidad por tu vida, no significa justificar lo que pasó o negar lo que dolió, significa reconocer qué el cambio que quieres hacer está en tus manos ahora.
La pregunta que nos cuesta hacernos: ¿Qué ganas siguiendo igual?
Ahora sí llegamos a lo que te dije al principio. A veces no estás estancado porque no sabes qué hacer. A veces estás estancado porque seguir igual te trae recompensas ocultas:
Si no actúas, no te expones.
Si no decides, no te equivocas.
Si no intentas, no fallas.
Si no pones límites, no incomodas.
Si no eliges, no tienes que asumir consecuencias.
Seguir igual puede doler, pero también puede sentirse seguro. Y ahí está la trampa. Porque muchas veces no estamos eligiendo entre dolor y felicidad, estamos eligiendo entre un dolor conocido y una incertidumbre que podría liberarnos.
Por eso, superarte no empieza solo preguntando: “¿Qué quiero lograr?”
Sino preguntando:
¿Qué estoy usando como excusa?
La superación personal real empieza antes de sentirte listo
Entonces, si tuvieras que quedarte con solo una idea, sería esta:
La superación personal real no empieza cuando te sientes listo, sino cuando enfrentas el hartazgo, el duelo, y la confusión que trae el cambio y te decides a actuar a pesar de la incomodidad.
Un recurso para profundizar
Si este artículo te hizo pensar que tal vez estás estancado en una versión de vida que ya no te representa, te invito a leer la primera parte de ¡TODO INCLUIDO!: Cómo ser feliz cuando el dolor y los desafíos forman parte de la experiencia, para seguir profundizando en cómo vivir con más propósito incluso cuando el cambio se siente incómodo.