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como dejar de tener miedo

El miedo no es tu enemigo: úsalo a tu favor y conviértelo en impulso

También puedes ver el video aquí. En este video hablo de cómo mirar el miedo desde otro lugar. No solo como un obstáculo que debemos superar, eliminar o vencer antes de actuar, sino como una emoción que también puede darnos información cuando aprendemos a interpretarla.

Si prefieres leerlo con más calma, debajo encontrarás el artículo completo.

¿Cuántas veces has dejado de hacer algo porque sentiste ese nudo en el estómago que llamamos miedo?Seguramente muchas.

Pero, ¿Qué pasaría si, ese miedo no fuera una señal para detenerte, sino de que aquello que tienes delante en realidad te importa?

Estamos acostumbrados a hablar del miedo como un obstáculo, como algo que debemos superar, eliminar o vencer antes de actuar. Sin embargo, podemos también mirarlo desde otro lugar, no como un bloqueo que nos paraliza, sino como una emoción que también puede darnos información y, bien interpretada, impulsarnos a crecer.

El miedo no siempre significa que estés en peligro

El miedo es una emoción biológica natural y protectora. Su función principal es alertarnos frente a un peligro real y, cuando eso ocurre, debemos escucharlo.

El problema aparece cuando nuestro cerebro activa esa misma alarma frente a situaciones que no representan una amenaza real. Cuando estás ante una conversación difícil, un nuevo proyecto o intentas hacer algo que nunca has hecho.

En estos casos, muchas veces el miedo aparece porque estamos entrando en terreno desconocido, no tenemos todas las respuestas o tememos equivocarnos o fracasar.

Y ahí surge una diferencia importante, porque el problema no es sentir miedo. El problema es interpretar el miedo como una señal de peligro cuando quizá lo que estamos sintiendo es la simple incomodidad de enfrentarnos a algo que desconocemos.

¿Y si el miedo también pudiera señalarte lo que te importa?

Piensa en algo que llevas tiempo queriendo hacer, pero sigues postergando y pregúntate por qué. Puede que aparezcan pensamientos de “No sé si soy capaz”, “No sé qué va a pasar” o “¿Y si sale mal?”, “¿Y si fracaso?”

Y es claro que, detrás de muchos de esos pensamientos hay miedo. Pero, también puede haber algo más, el reconocimiento de que lo que intentas hacer tiene importancia para ti. Probablemente no sientes el mismo miedo frente a aquello que te resulta indiferente.

Por eso, en lugar de preguntarte únicamente cómo dejar de sentir miedo, puede ser más útil preguntarte qué está tratando de decirte ese miedo y qué parte de esa situación puedes preparar mejor.

Cómo usar el miedo a tu favor

No se trata de romantizar el miedo ni de lanzarnos hacia cualquier situación que nos asuste, sino de aterrizarlo. De dejar de sentirlo como una amenaza difusa y empezar a entender qué hay detrás.

1. Reconoce si estás frente a un peligro real o frente a la incertidumbre

La primera pregunta es sencilla: ¿Estoy frente a un peligro real o solo ante la incomodidad de no saber qué va a pasar? La diferencia importa. Si existe un riesgo real, el miedo cumple su función protectora y debemos escucharlo.

Por el contrario, si lo que existe es incertidumbre, falta de experiencia o temor a equivocarnos, entonces no necesitamos detenernos sino quizá prepararnos mejor.

Ponerle nombre al miedo ya cambia nuestra relación con él, pues no es lo mismo pensar “Tengo miedo, por lo tanto no debo hacerlo” que, “Me siento inseguro porque no sé qué va a pasar. ¿Qué puedo hacer para estar mejor preparado?” En la segunda pregunta recuperas margen de acción.

2. Busca el reto, no la perfección

A veces el miedo no es otra cosa que perfeccionismo disfrazado, queremos empezar cuando tengamos todos los recursos, tengamos más tiempo o seguridad de que no vamos a fallar. Pero, ese momento quizá nunca llegue.

Por eso hay un mantra que me ha resultado especialmente útil y me lo repito todo el tiempo, «Hecho es mejor que perfecto». Lo que no significa hacer las cosas mal, sino aceptar que cualquier proceso comienza desde el lugar en el que estamos hoy.

Pregúntate, ¿Cómo puedo dar el primer paso con los conocimientos, el tiempo y los recursos que tengo ahora? Y quizá todavía no puedes hacer todo, pero sí puedes empezar a hacer algo. Y muchas veces ese primer paso es justo el que nos ayuda a reducir el miedo.

3. Usa la curiosidad como antídoto frente al miedo

Cuando tenemos miedo, nuestra mente tiende a construir una imagen del futuro y casi siempre elige la más catastrófica. «Voy a fracasar», «Me van a rechazar» o «Todo va a salir mal»

En lugar de dejar que esa imagen crezca sin cuestionarla, obsérvala y reflexiona, ¿Qué temo exactamente que ocurra?

Y después hazte estas preguntas, ¿Qué parte de esta situación está bajo mi control?, ¿Cómo puedo prepararme? y trabaja sobre ello.

La curiosidad cambia nuestra posición frente al miedo, ya que en lugar de quedarnos atrapados imaginando lo que podría salir mal, empezamos a investigar, aprender, preguntar, prepararnos y buscar alternativas.

Y cuando hacemos eso, el miedo deja de ser una sensación difusa que se camufla detrás de la postergación, del “no soy capaz” o del “me falta algo” y se convierte en información valiosa que podemos utilizar.

El miedo disminuye cuando empiezas a actuar

Nunca dejaremos de sentir miedo y tampoco necesitamos hacerlo, hay experiencias nuevas que seguirán provocándonos incertidumbre, decisiones importantes que seguirán generándonos dudas e innumerables momentos en los que no tendremos garantías. Pero, el miedo suele cambiar a medida que avanzamos.

Lo que inicialmente parecía inmanejable empieza a volverse conocido, aquello para lo que pensabas que no estabas preparado se convierte en algo que aprendes a hacer y la experiencia que no tenías, comienza a construirse porque te atreviste a empezar.

Por eso, tu expectativa no debería ser, dejar de sentir miedo sino hacer sintiéndolo. Porque no necesitas esperar a que el miedo desaparezca para actuar. Muchas veces desaparece o al menos disminuye, justo porque empezaste.

¿Qué estás dejando de hacer por miedo?

Piensa en aquello que sabes que podría transformar algún aspecto de tu vida y que todavía no te has atrevido a hacer. No tienes que resolverlo todo hoy, solo define cuál es ese primer paso. Puede ser una llamada, enviar un correo, Inscribirte.

Ese primer paso quizá no elimine tu miedo, pero, te demustra algo mucho más importante, que puedes empezar, incluso cuando todavía no tienes todas las respuestas. No permitas que el miedo te robe la oportunidad de descubrir de qué eres capaz.

Sigue profundizando en Este es tu llamado a la acción

Soy María Montero, autora de Este es tu llamado a la acción: Descubre tu propósito, decide qué hacer con tu vida y ¡Empieza ahora!

En este libro profundizo en ese momento en el que sabemos que queremos cambiar algo en nuestra vida, pero, todavía necesitamos encontrar la claridad, el propósito y el coraje necesarios para empezar.

Si este artículo te hizo pensar en algo que llevas demasiado tiempo postergando por miedo, puedes continuar aquí mismo leyendo algunas páginas del libro.

Lee a continuación un fragmento de Este es tu llamado a la acción.

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